“El muchacho se quedó sorprendido. El viejo sabía leer y además ya había leído aquel libro. Y si era aburrido, como él decía, aún tendría tiempo para cambiarlo por otro.
-Es un libro que habla de lo que hablan casi todos los libros -continuó el viejo- de la incapacidad que las personas tienen para escoger su propio destino. Y termina haciendo que todo el mundo crea la mayor mentira del mundo.
-¿Cuál es la mayor mentira del mundo? -indagó, sorprendido, el muchacho.
-Es esta: en un determinado momento de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas, y éstan pasan a ser gobernadas por el destino. Ésta es la mayor mentira del mundo.”